De vez en cuando la alegría tira piedritas contra mi ventana quiere avisarme que está ahí esperando, pero me siento calmo casi diría ecuánime. voy a guardar la angustia en un escondite y luego a tenderme cara al techo, que es una posición gallarda y cómoda para filtrar noticias y creerlas, quién sabe dónde quedan mis próximas huellas, ni cuándo mi historia va a ser computada, quién sabe qué consejos voy a inventar aún y qué atajo hallaré para no seguirlos. está bien no jugaré al desahucio, no tatuaré el recuerdo con olvidos mucho queda por decir y callar y también quedan uvas para llenar la boca. está bien me doy por persuadido, que la alegría no tire más piedritas... abriré la ventana, abriré la ventana.
11.05.2009
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